Menú

Luxación de rodilla

¿Qué significa luxación?

La definición anatómica de luxación de una articulación es la pérdida total de la congruencia articular, secundaria a rotura de estructuras estabilizadoras alrededor de la articulación (periarticulares) y su consecuente inestabilidad.

¿Cuál es la incidencia y las lesiones más típicas tras una luxación de rodilla?

La frecuencia oscila entre un 0,001%- 0,013% por año.
Las lesiones más típicas son la lesión de ambos cruzados (cruzado anterior y posterior) y un ligamento colateral (ligamento interno o externo) o las estructuras póstero-mediales o póstero-laterales de la rodilla. Incluso puede haber ocurrido una luxación en presencia de ligamentos cruzados íntegros o en presencia de una combinación de lesión del cruzado anterior, fractura osteocondral y contusión del cóndilo femoral externo + rotura de menisco externo.

¿Cómo se produce una luxación de rodilla?

Los mecanismo más frecuente son las fuerzas en varo (hacia dentro) o valgo (hacia fuera) asociados a:
a) Extensión forzada ó Hiperextensión de la rodilla ó b) desplazamiento posterior de la pierna sobre el muslo (cajón posterior) con la rodilla flexionada a 90º (golpe sobre el salpicadero).

¿Cómo se clasifican las luxaciones de rodilla?

En el momento de intentar clasificar una luxación se debe tener en cuenta: a) la dirección del desplazamiento, b) si la luxación es completa o no, c) si la lesión es abierta o cerrada y, d) si la lesión fue causada por un trauma de alta o baja energía.

La clasificación más utilizada en la actualidad es la que se basa en la dirección del desplazamiento de la tibia en relación con el fémur (Kennedy 1963), la cual puede ser:
1) Unidireccional: anterior, posterior, lateral y medial.
2) Rotacional: posterolateral, posteromedial, anterolateral y anteromedial.
Las luxaciones anteriores son las más frecuentes y representan un 40% de las luxaciones de la rodilla y son causadas por un mecanismo de hiperextensión. Las luxaciones posteriores se detectan en el 33 % de los pacientes y son causadas por traumas de alta energía como el golpe sobre el salpicadero. La incidencia de las luxaciones mediales y laterales son de 4% y 18% respectivamente y, son causadas por mecanismos en valgo y varo forzados.

¿Cómo se diagnostica una luxación de rodilla?

Un cuestionamiento minucioso y rápido valorando la dirección e intensidad del traumatismo así como la presencia de lesiones asociadas en una primera fase es de vital importancia.

El principal síntoma de este tipo de pacientes es el dolor intenso, que no se alivia con la administración de analgésicos, y un aumento del tamaño de la articulación con gran impotencia funcional. Al examen físico se constata la deformidad de la rodilla, que dependerá de la dirección de la luxación. Pueden existir cambios en la coloración de la piel (hematomas) y heridas que comunican la articulación con el exterior. El examen vascular es el más importante debiendo valorarse la presencia de pulsos periféricos (pedio y tibial posterior), comparándolos con los de la extremidad sana. Además, es importante identificar la presencia de falta de coloración (palidez) o temperatura de la extremidad afecta.

Desde el punto de vista neurológico se debe precisar la presencia de trastornos sensitivos y motores, los cuales en ocasiones están enmascarados o son difíciles de valorar por el cuadro clínico del enfermo (dolor intenso o paciente con pérdida de conciencia) ó la presencia de lesiones asociadas como las de tipo vascular.

Para detectar la presencia o no de una lesión vascular podemos valernos de la Ecografía Doppler ó de la realización de una arteriografía. Una vez definido el estado vascular y compensado el paciente, se deben identificar las lesiones asociadas mediante radiografías, tomografía axial computada (TAC) y resonancia nuclear magnética (RNM).

El tratamiento lo podemos dividir en:

a) Manejo Inicial de la Luxación de Rodilla: Una vez que el paciente es compensado y resuelto el posible daño vasculo-nervioso, se procede a la reducción de la luxación de la rodilla. En ocasiones debe realizarse mediante un procedimiento abierto ya que la reducción cerrada no es posible cuando existe interposición de tejidos (músculo vasto medial), o en los casos que las luxaciones son abiertas ó cuando hay lesión vascular o nerviosa.

b) Manejo definitivo de la luxación de rodilla: El tratamiento conservador, poco frecuente, puede ser transitorio o definitivo como ocurre en los casos de pacientes ancianos con baja demanda (sedentarios) o presencia de enfermedades que contraindiquen un procedimiento quirúrgico. En estos casos, la inmovilización de la rodilla debe mantenerse en extensión por al menos 6 semanas empleado yesos, férulas o un tipo de sujeción externa mínimamente invasiva llamada "fijadores externos".

En el caso de optarse por un tratamiento quirúrgico, debe realizarse una cirugía de tipo reconstructiva si existiera deformidad residual (cambios en la alineación) o plastias ligamentarias en los casos de inestabilidad de rodilla (reconstrucción del cruzado anterior, posterior, colaterales, de las estructuras pósteromediales o pósterolaterales, etc)