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Fractura 1/3 proximal húmero

Las fracturas del húmero proximal representan aproximadamente el 5% de todas las fracturas. Por lo general, estas lesiones suelen producirse en pacientes de edad avanzada con cierto grado de osteoporosis. El mecanismo de producción suele ser una caída fortuita, de propia altura. Por el contrario, en pacientes jóvenes, el mecanismo de producción suele ser de alta energía, como son las caídas de gran altura o accidentes de tráfico.

En el tratamiento de un paciente que presenta una fractura de húmero proximal, deben considerarse muchos factores, como son: a) tipo de fractura, b) capacidad del paciente para participar en la rehabilitación, c) estado general y edad del paciente, como así también d) tiempo transcurrido desde la lesión al tratamiento, ya que estos pueden afectar al resultado final.

Las fracturas del extremo proximal del húmero se clasifican generalmente por el sistema de clasificación de Neer basándose en el número de fragmentos que presenta la lesión. En su mayoría, las fracturas son no desplazadas (85%), por lo que el tratamiento conservador con cabestrillo por 7-10 días y posteriores ejercicios de movimientos asistidos del hombro en un Centro de Rehabilitación, suelen presentar muy buenos resultados. En cambio, cuando la fractura está desplazada, el tratamiento de elección suele ser el quirúrgico, existiendo otros factores como son la calidad del hueso, tipo de fractura, el grado de compromiso de los tejidos blandos,o la edad y estado general del paciente, que pueden hacer cambiar en el tratamiento específico a seguir.

En general, el procedimiento quirúrgico de elección en fracturas a 2 y 3 fragmentos, es la cirugía abierta mediante la reducción de los distintos fragmentos y la fijación interna con placa y tornillos. En el tratamiento de las fracturas a 4 fragmentos del extremo proximal del húmero, el factor que marcará un poco la pauta de qué alternativa quirúrgica se debe emplear es la edad. En pacientes jóvenes y activos, el procedimiento que se suele emplear es la misma técnica que en las fracturas a 2 o 3 fragmentos: la reducción abierta y fijación interna. Sin embargo, en pacientes de edad avanzada o en los que la reconstrucción de la fractura en pacientes jóvenes no pueda ser realizada o hubiese fracasado, la hemiartroplastia (reemplazo sólo del extremo humeral mediante una prótesis) es el tratamiento de elección.

Como en todo tipo de fracturas que comprometen una articulación (fracturas articulares), la rigidez o limitación de la movilidad, tanto en forma pasiva como activa, es la principal complicación después del tratamiento conservador o del tratamiento quirúrgico, por lo que es ideal que el tratamiento rehabilitador pueda iniciarse los más pronto posible con el objetivo de conservar el rango de movimiento normal del hombro (rango funcional). Sin embargo, el fortalecimiento y los ejercicios de movimiento activo (comandado por el propio paciente) no deben realizarse hasta que el hueso no hubiese cicatrizado (consolidado).