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Inestabilidad

La inestabilidad de hombro representa un espectro de desórdenes, que requiere de un correcto diagnóstico y ulterior tratamiento. La inestabilidad tiene un gran espectro que abarca desde un episodio de subluxación (representa una luxación incompleta la cual se reduce espontáneamente) a un episodio de luxación que requiere anestesia para reducir el hombro. La mayoría de las inestabilidades tienen un origen traumático, y la cabeza humeral “se sale” hacia delante.
Para que la articulación del hombro se luxe, los tejidos alrededor de la misma como son los ligamentos, la cápsula articular y los tendones deben dañarse con el traumatismo. Estas estructuras, en el caso de cicatrizar adecuadamente, permiten que la articulación del hombro presente luxaciones en forma reiterada y/o que presente dolor en cierto tipo de actividades.

La posibilidad de recurrencia o luxaciones ulteriores de la articulación del hombro está también en relación con la edad. A mayor edad en el traumatismo inicial que haya permitido la luxación, menores son las posibilidades de desarrollar una inestabilidad recidivante. Los pacientes menores de 20 años con un antecedente de una luxación traumática de hombro, tienen un 90% de posibilidades de desarrollar una nueva luxación. Es por esta razón, ante un paciente joven y de una gran demanda deportiva, el consenso general de grupos con gran experiencia en el hombro, el consejo es ser una poco más agresivos y realizar una intervención quirúrgica con el fin de reparar los tejidos dañados tras el episodio de luxación. Creemos que con esta reparación “temprana”, las posibilidades de dañar otras estructuras articulares con los siguientes episodios de luxación son mínimas.
En un paciente que presente una luxación recidivante de hombro (múltiples episodios de luxación) el tratamiento ideal es el quirúrgico. El objetivo de la cirugía es reparar y reposicionar todas las estructuras dañadas en su posición anatómica original. Este procedimiento se realiza por vía artroscópica con uno o dos días de estadía en la clínica. La cirugía artroscópica a través de una pequeña cámara y de un set de instrumentales específicos, nos permite visualizar todas las estructuras articulares lesionadas. Mediante el empleo de mini-anclajes provistos de sutura, se nos permite reparar las estructuras dañadas a su posición anatómica. La curación completa de este procedimiento es aproximadamente a los 4 - 6 meses posteriores a la cirugía.